"Mis únicas Banderas son el cielo del día y el manto de estrellas en la noche. Mi Tierra es allí donde piso. Mi cultura es la que comparto e intercambio con las personas que encuentro en el camino. Mi himno, el canto de los pájaros, el susurro del arroyo y el bufido del viento en bosques y cumbres... Mi gente sois tod@s, aunque todavía no os conozca."

lunes, 18 de julio de 2016

Aigüestortes i Sant Maurici. Cota 2833

Travesía por el Parc Nacional de Aigüestortes i Sant Maurici, parte del recorrido de la Carros de Foc. Buscando la ruta de ascenso a la Punta Alta de Comalesbienes, acabo por un gravísimo error de navegación en la zona de los Picos y el Estany de Contraix.


Tras diez meses sin poder salir a las montañas, por diversos motivos que no vienen a cuento, finalmente encuentro un hueco de 24 horas. Preparo una mochila ligera y me lanzo a la aventura sin pensarlo dos veces. Mi objetivo es encontrar la ruta de ascenso normal a la Punta Alta de Comalesbienes desde la Vall de Colieto, y subirla si la montaña se deja.

Llego a la presa de Cavallers. El párking está a rebosar, es un tórrido sábado del mes de Julio. Llegan y parten continuamente grupos de montañeros, escaladores, trekkers… Yo voy SOLO (Atención: no recomendable). La subida hasta el refugio de Ventosa y Calvell es un paseo de unas dos horas que salva algo más de 350m de desnivel, con buenas vistas de los Besiberris. Al llegar al refugio me encuentro con una multitud internacional que bebe, habla, come y lava sus calcetines en un reducido espacio. Creo que los refugios hoy día son más hoteles de turistas que refugios para montañeros. La verdad es que puedo contar con los dedos de una mano las veces que he dormido en uno. Tomo agua de la fuente y paso de largo. Hago un largo descanso y me preparo un piscolabis: café au lait, pan con queso, lomo embuchado y barritas de cereales con chocolate. Comer bien, nutrirse bien, es importante en estas actividades largas y exigentes. Hidratarse correctamente también: por eso preparo 500cl de isotónico para ir tomando en las siguientes dos horas. Cada dos horas prepararé otra ración que combinaré con agua… si encuentro agua.

Quizás el ímpetu y las ganas, quizás el mapa descargado de internet sin una escala en concreto (Atención: no recomendable)... la cuestión es que al cabo de una  hora y media de reanudar la marcha  me doy cuenta de que no ando por donde debería pese a haber seguido los hitos de madera de color amarillo… Quizás este ha sido el mayor error: seguir unos hitos que no tengo claro a donde llevan. Por mucho que lo intento no me veo capaz de determinar cuál es mi posición en mi mapa. Delante tengo un collado que no me cuadra para nada. A su izquierda se levanta un picacho que veo accesible y me decido a subir hasta arriba para ver qué es lo que puedo ver desde ahí. La “grimpada” es espectacular, de vértigo: sorteando unos primeros gendarmes, me veo encaramado en una cresta que me recuerda los peores pasos de la Cresta de Malshiverns. Flanqueo a la izquierda y acometo una canal algo descompuesta que me recuerda la ascensión al Almanzor, en Gredos. Hay un pico más alto hacia el este, tras el que comienza a aparecer el SOL ardiente: está unido por lo que parece una cresta inexpugnable al pico que estoy ascendiendo y que ahora me queda hacia la derecha. Estoy convencido de que estoy absolutamente perdido, pero sigo trepando hasta llegar finalmente a la cima. Mi altímetro marca 2805. Como no lo he calibrado asumo un error de algunos metros. Miro el mapa. Miro el valle que tengo hacia el sureste… observo el magnífico y precioso lago azul que hay unos cientos de metros abajo, los picos de derecha e izquierda: de lo único de lo que estoy seguro es de que esto no es la Punta Alta ni por asomo.



Destrepo con mucho cuidado hacia el collado. No será nada fácil. Llevo 20 metros de cordino de 6mm, una cinta y un HMS para poder rapelar en caso de emergencia (Atención: no recomendable). Con total atención en las manos y apoyos, con una calma zen y absolutamente concentrado, me planto en el collado - en unos largos y densos minutos que parecen horas- sin tener que usar el equipo de fortuna. Desciendo hacia el lago. Tengo que atravesar un par de lenguas de nieve que cortan el “sendero”. No veo huellas de nadie, cosa que no me extraña: con el calor del día la capa blanca debe transformarse a diario. Llego al lago, lo bordeo siguiendo a saltos el "camino" de bloques caóticos. Por mucho que miro no sé dónde estoy. Al fin encuentro un cartel: al “refugio de Estany LLong 2,5 h”. Confirmado: estoy completamente fuera del mapa que tengo en mis manos!!!. No tengo ni idea de por donde puedo trazar un camino de regreso a Cavallers. Primero pienso en llegar al cordal de la derecha y traspasarlo. Una vez cerca del mismo desisto, porque no me parece lógico hacer una navegación intuitiva en un lugar que no conozco: dónde acabaré?... doy vueltas y más vueltas…subo, bajo, flanqueo...




Por primera vez en mucho tiempo me preocupo seriamente. Me paro, me quito la mochila y tomo al toro por los cuernos, respiro y me calmo. Como algo, hidrato al máximo. Me centro y valoro todas las opciones. Mi vista se dirige al collado que evité pasar al haber ascendido directamente a la cota 2833. Esa es mi opción más lógica y segura: retornar sobre mis pasos. Por mucho que duela, por largo y duro que sea, no tengo otra opción. Tengo tiempo para regresar, pero no para perderlo deambulando sin sentido.



Asciendo el collado, lo desciendo sorteando a unos grupos de excursionistas que suben. Pregunto y me confirman: es el collado de Contraix. Sigo bajando. Las zapatillas me han vuelto a destrozar las puntas de los dedos: cada paso es un calvario, cada salto entre las rocas una tortura. Me prometo a mí mismo que en la próxima llevaré puestas mis botas de verano. Llego de nuevo al refugio de Ventosa. Paro 10 minutos para comer algo de pan, lomo y un plátano, bebo casi un litro de agua y preparo más isotónico. Intento avisar a mi familia, pero no hay cobertura. Deshago el camino tan rápido como puedo y llego finalmente al coche.

A veces se gana y a veces se aprende. Hoy he aprendido que pese a mis habilidades y experiencia los accidentes existen porque son imprevisibles. Que hay que llevar siempre un mapa “oficial” de la zona. Que no hay que sobrevalorar las propias capacidades...


La cota 2833 ha sido un gran regalo de escalada en solitario: una montaña que pocas personas habrán subido y que vale tanto como las sensaciones que me ha despertado, como las enseñanzas que me ha brindado. La Punta Alta queda pendiente para otra ocasión ahora que ya conozco mejor el terreno...





Amarillo: ruta correcta. Rojo: ruta realizada. (CLIK para AMPLIAR)

Ficha Técnica MIDE según mis propias apreciaciones (sin GPS).

Inicio-Final: Aparcamiento Presa Cavallers (1783 m) Altitud Máxima:  2833 m.
Desnivel+ Acum: 1500 m. Distancia: aprox 15 km. Horario: 12hs (ida-vuelta).

Dificultad: 3-4 Cantidad de esfuerzo: 3 Severidad del medio: 3-4 Orientación en el itinerario: 3