"Mis únicas Banderas son el cielo del día y el manto de estrellas en la noche. Mi Tierra es allí donde piso. Mi cultura es la que comparto e intercambio con las personas que encuentro en el camino. Mi himno, el canto de los pájaros, el susurro del arroyo y el bufido del viento en bosques y cumbres... Mi gente sois tod@s, aunque todavía no os conozca."

lunes, 3 de octubre de 2011

Besiberri Sur


Es plena noche todavía, las cinco de la mañana para ser exactos. Repaso mentalmente el contenido de las dos mochilas pequeñas, una para el intento al Besiberri Sur de hoy y otra con los enseres para dormir y cambiarme, además del equipo de escalada para la segunda jornada. Todo en orden parece... Y mientras acomodo las mochilas en La Tanqueta, no puedo dejar de observar durante un minuto a la gente que sigue bailando al ritmo de una música que sale de un coche abierto de par en par... los vasos y botellas escampados alrededor, dan buena fe que la fiesta ha sido larga y grande...y que va a continuar un buen rato...pues ell@s ahora creen que vuelan...

Recojo a Masnovita y Oregón en Pl Espanya y comenzamos la ruta siempre al límite de las velocidades que marcan las carreteras por las que pasamos como fantasmas atravesando bancos de niebla. Al salir el Sol, cuando el cielo se torna anaranjado y difumina el espacio con infinidad de tonos violetas, un zorro nos saluda desde el margen de la vía. Son las 8 y algo cuando llegamos a la Pobla para reagruparnos con el último componente del Equipo. Jochi no se hace esperar, y tras unos cafés y algo de comer salimos hacia el punto de inicio.

Es el XVIII Madstage. Los encuentros que cada año realizamos l@s Montañer@s de Madteam en un par de ocasiones para hacer lo que más nos gusta: estar con la gente y las Montañas. No vamos a llegar al punto de encuentro del que otras cordadas partirán hacia otros picos, pero avisamos que estamos aqui cerca y que nuestro objetivo es el Besiberri Sur por los estanys de la Gèmena.



Comenzamos a eso de las 9.45. Es tarde y más que nada, pensamos en la insolación que en un día abierto y claro como el de hoy nos va a caer encima cuando alcancemos las alturas. El punto de inicio está solo a 1500 m, asi que tenemos un desnivel de otros tantos para llegar a nuestro objetivo. Imprimimos un paso tan rápido al principio, que sobran las palabras y sólo escucho mi respiración. Jochi, que está hecho un máquina, toma el relevo y sigue tirando tan o más rápido... Y así, cuando queremos darnos cuenta, llegamos a los Estanys de la Gèmena en tan solo 1h y media clavada.



Un lugar tan mágico merece una parada... así que hidratamos nuestros cuerpos sudorosos, alimentamos a nuestras células cansadas, y regamos nuestro espíritu con las imágenes de los picos impasibles que nos esperan allá en lo alto, reflejados en las aguas claras y quietas, cientos de metros más arriba. Sólo algún pájaro y nuestros comentarios rompen un silencio espeso que podría ensordecer a cualquiera, y tras media horita reparadora, volvemos a la marcha rápida enfilando hacia el NE buscando el collado de Abellers. Tras alguna duda, encontramos ràpidamente la ruta, y entonces empiezan las escolleras y los bloques del Caos... de piedra en piedra, con cuidado, con toda la atención en cada saltito, en cada paso, pues son lugares mágicos pero agrestes y peligrosos en los que un fallo o rebalón, ya sabeis, puede originar un verdadero problema.


Ganamos el collado por la cresta rocosa de la derecha, dejando la amplia canal que asciende hacia el mismo y en la que vemos los restos muy reducidos de un nevero ... el último vestigo de un glaciar que hace siglos debía tener kilómetros de longitud y cientos de metros de espesura, y que ahora apenas tiene el volúmen de una piscina pequeña privada... Quizás, pienso, el uso del agua que hacemos tenga algo que ver con el estado de los glaciares...no?

Al llegar al collado, justo en 4 horas, me quedo absolutamente impresionado por la visión de la Cresta de los Besiberris, en la que entrevemos grupos de alpinistas-escaladores-montañer@s que se encuentran ascendiendo paredes, rapelando dientes de sierra, deslizándose por estrechas canales, cabalgando sobre estrechas aristas... Nuestro camino, que gira ahora a la derecha, se ve sencillo y fácil. Aunque descompuesto, hay un senderillo evidente y apenas tendremos que poner una mano en los 20 minutos que nos ocuparán en llegar a la cima. Miro hacia el valle, y distingo claramente el lugar en el que en Junio, con mi compi Mercè, la niebla espesa y el agotamiento detuvieron nuestro intento a esta misma cima por el Valle de Conangles.

  • Que tomaras esa decisión es lo que ha hecho posible que estés aquí ahora – me dice Jochi cuando le comento lo que sucedió entonces...
  • Cierto...

Y subimos. Al llegar arriba hace tanto calor y hay tal insolación que pienso por un momento en la calidad de las fotos que voy a poder tomar... pero jugando con la cámara, con MOA, intento sacar el máximo partido a esa media hora en la que reponemos fuerzas, volamos con la vista, y bebemos del poco líquido que ya nos queda. Vemos compañer@s en el Comaloforno... y decidimos tirar abajo rápido -tanto como podamos- porque vamos con el tiempo bastante justo para llegar a la cena social en la que nos encontraremos tod@s l@s que hemos venido al Madstage.



La bajada siempre es dura... y esta no lo va a ser menos. El día me recuerda por momentos al viaje por el Sáhara que realicé hace unos años, y mucho, al trekking por el Atlas del año pasado... Todo es tan seco y árido... Y no tenemos líquido. Durante una "parada técnica" revisamos nuestras botellas para constatar que habrá que beberse aunque sea el agua de los Estanques, porque entre los 4 apenas si tenemos medio litro, y quedan más de tres horas de bajada... Pero entonces recordamos una roca humeda que vimos al subir... y para allá que nos vamos!

Y sí. Llegados a la roca, nos tomamos el tiempo de acercarnos a un punto en el que parece que brota algo más del plateado y brillante elemento... "el agua de la vida" que dice Jochi... Improviso una cuña con una tarjeta del metro -hubiera hecho ciscos y añicos una VISA o mi DNI si hubiera sido preciso!- y eso nos permite recoger el agua pura que mana de las rocas...El Besiberri, además de su cumbre y de un día magnífico, se despide pues de nosotros con el mayor regalo que puede darnos.



Y una vez satisfecha la sed, y con las reservas recargadas...seguimos dejandonos llevar por las rocas y senderos hasta llegar a eso de las 7 de la tarde al punto de inicio...

Y es entonces cuando aprecias esa ducha caliente, esa cena maravillosa, esas cervezas y pacharanes, esas miradas y sonrisas con los compañer@s que hoy han compartido en picos distantes las mismas sensaciones y emociones que ahora se reflejan en el cielo oscuro lleno de estrellas.

A tod@s l@s que estuvisteis allá en las cumbres ... y en especial a Jochi, Masnovita y Oregón...

(MAS FOTOS EN BREVE EN MI BLOG DE MADTEAM)